domingo, 22 de noviembre de 2009
lluvia
Llueve, llueve sin piedad. El ruido de la lluvia armoniza el gris del cielo. La gente corre mientras el cielo llora en esta ciudad, la ciudad de la furia. Mientras observo las montañas por la ventana siento la sensación de tranquilidad que me regala la lluvia. Recuerdo aquel presagio de mis antepasados acerca de las gotas que caen del cielo.
La música que produce la lluvia me hace dejar de oír por completo las voces y los pasos de aquellos que me rodean. Veo el movimiento de las ramas de los árboles y lentamente me siento más tranquila. Recuerdo a Cortázar escribiendo sobre las gotas de lluvia, oí esa historia hace poco tiempo. Me bloqueo por un momento. Me siento más viva que nunca.
Hace frio, pero es un frio que me acobija mientras me siento más yo. Pienso en lo que últimamente me ha sucedido, aunque tal vez me haya equivocado pienso que cada cosa que paso me ha hecho bien. Volví a pensar en mi y deje de ser de aquellos que le temen al cambio, una vez más pude luchar contra eso.
Y aquí estoy bajo el cielo que llora. Agua para algunos, lluvia para otros, buena suerte para otros cuantos. No importan los nombres de las cosas, o las acciones, importa sentirse satisfecho y tranquilo después de la misión cumplida.
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